jueves, 9 de junio de 2011

Cine/Foro: Enttre acte (1924) - Paris adormecida (1923) / Viernes 10


Este viernes 10 de Junio desde las 5:30 pm, en la Biblioteka "Abre los Ojos" (ver mapa) , los cortos: "Entre'acto" y "Paris Adormecida" de René Clair, ambos cortos significativos en la historia del cine, dadaismo y surrealismo.
Audio: Frances (subtitulada)





Título Original: Entr'acte Año: 1924
Direccion: René Clair País: Francia Guión: Francis Picabia y René Clair
Director: René Clair Fotografía: Jimmy Berliet
Música: Erik Satie y Henri Sauguet
Producción: Rolf de Maré Duración: 22 minutos
Intérpretes: Jean Börlin, Inge Frïss (Mlle Frïss), Francis Picabia, Marcel Duchamp, Man Ray, Darius Milhaud, Marcel Achard, Georges Auric, Georges Charensol, Roger Le Bon, Jean Mamy, Rolf de Maré, Erik Satie, Pierre Scize, Louis Touchages.

Esta extraordinaria película del director René Clair fue originalmente hecha para llenar el intervalo entre dos actos del nuevo ballet de Francis Picabia, Relâche, en el Théâtre des Champs- Elysées en Paris en 1924. Picabia había escrito la sinopsis de la película en una hoja de anotador, la cual envió a René Clair. Esto formo las bases de lo que terminó apareciendo en pantalla, con algunas improvisaciones adicionales. La música de la película fue compuesta por el famoso compositor vanguardista Erik Satie, quien aparece en la película, junto con su creador, Francis Picabia. El fotógrafo surrealista Man Ray también aparece en pantalla, en una película que curiosamente se parece a sus propias películas experimentales de la época.

Entreacto es un surreal mejunje de imágenes sueltas, reflejando el interés de Clair en el movimiento Dadaísta, un acercamiento radical y elegante al arte visual relacionado con la experimentación y el expresionismo surreal. La imaginería de Clair es tanto cautivante como inquietante, dándole vida a objetos inanimados, mientras que atacaba las convenciones, incluso la sobriedad de una marcha funeraria.

Para esta producción, los Dadaístas colaboraron en el proyecto inventando una nueva moda de producción: instantanéisme. La película completa dura unos 22 minutos usando técnicas como gente corriendo en cámara lenta, cosas sucediendo en reversa, ver a una bailarina de ballet bailar desde abajo, ver un huevo sobre una fuente de agua ser disparado e instantáneamente convertirse en un pájaro y ver a la gente desaparecer. El reparto incluye a Francis Picabia, Erik Satie, Man Ray, y Marcel Duchamp. El director de la orquesta en el estreno fue Roger Désormière.
Las dos partes de la película son las siguientes (note que las indicaciones de tiempo son aproximadas, ya que ni las técnicas cinematográficas o musicales en esa época permitían una exacta temporización en una interpretación pública).
Una secuencia de alrededor de 90 segundos, comenzando con Satie y Picabia disparando un cañón desde la cima de un edificio. Esta secuencia, como película muda, fue proyectada al comienzo del ballet, justo después de la pequeña obertura (“Ouverturette"), y antes que se levante la cortina ("Rideau"). La música para esta parte de la película es llamada "Projectionnette", y se incluye en el segundo ítem en la partición Relâche. Pareciera que no existe un real esfuerzo por parte de los músicos para sincronizar la música con la película en esta parte. Probablemente la música de "Projectionnette" fuese tocada dos o tres veces antes de proceder a la parte "Rideau" de la música.

El resto de la película fue proyectada como el entreacto entre los dos actos del ballet. La partitura para esta parte de la película no estaba incluida en la partición Relâche, pero fue escrita por Satie como una partitura separada, titulada “Cinéma”. Esta parte de la música contiene zonas “dilatables” repetidas, en orden de encajar el comienzo de una nueva melodía con ciertos eventos de la película, así que fue uno de los primeros ejemplos de sincronización de la música con las películas. En la partitura, Satie nombra 10 secciones que se asocian con las escenas de la película.

Cuando la primera función de Relâche fue cancelada debido a un problema de salud de una de las estrellas, el público se indignó. Se pensaba que Picabia había armado el máximo truco publicitario Dada –el titulo de la obra significa “aplazamiento” en francés. La controversia se terminó cuando se realizó el show, unos pocos días mas tarde de lo planeado. Para esta parte, Entreacto fue extensamente alabada, sin embargo la respuesta del público fue dividida.

En cuanto a lo que significa la película, eso es algo que nadie podría adivinar. Como todo buen arte surrealista hay una infinidad de posibles interpretaciones, y la apreciación y entendimiento de la película es nada más que una experiencia subjetiva. Los temas que parecen dominar el trabajo son la muerte, mortalidad y el apresurado paso de la tecnología. Por lo tanto, una posible interpretación es que la película se burla de los intentos de la humanidad por sobrellevar la brevedad de su existencia. Mientras la humanidad progresa, el hombre debe correr más rápido para lograr encajar mas y mas en un periodo de vida limitado. Podría el titulo de la película Entreacto representar ese corto periodo que llamamos “vida”, que es tan breve como un intervalo entre dos actos de una duración eterna?



Paris Qui Dort (Paris que duerme)

[ por: Andrés Daly ]

¿Por qué hacemos trampa?. Es divertido que una de las actividades más interesantes de “Paris qui dort”, ciencia ficción en clave de comedia de Rene Clair, titulada también como “A las 3:25” y “El rayo invisible”, son justamente aquellas en que los hombres no somos observados ni regidos por nadie –nadie conciente al menos- y somos capaces, aunque sea por unos minutos, de tener absolutamente todo de forma fácil y gratuita, ropa, bebida, dinero, tiempo y por que no, un ilimitado poder, casi divino. Pero vamos por partes.

Albert, el guardia nocturno de la Torre Eiffel (un trabajo con grandes beneficios de vista panorámica asegurada) despierta, como siempre y después de sus turnos, viendo toda la ciudad de París desde las alturas. Prende un cigarro y espera a su reemplazo. Pero nadie llega. París esta extrañamente paralizada y más silenciosa que de constumbre en esta película muda; pues las pocas personas que están en sus calles están, aparentemente, congeladas en el tiempo. El reloj solo parece transcurrir para Albert. ¿Qué pasó?.

De la desesperación pronto, Albert pasa a la felicidad; se da cuenta que tiene una gran ventaja: ¡la ciudad es suya! y puede hacer lo que se le de la gana. A poco andar, se une a un grupo de cinco viajeros que volaban en una avioneta sobre París, al momento del extraño suceso, y aterrizaron en un aeropuerto administrado por funcionarios inmóviles.

¿Qué es lo primer que hay que hacer? ¿Buscar una solución, a las autoridades, salir de la ciudad a comprobar si este es una epidemia global, contabilizar más sobrevivientes? No. ¡Que comience la fiesta!. Recorren París bebiendo y gozando, llenando sus autos de valores, pinturas (¡la Mona Lisa cuelga de una camioneta!), joyas, vestuario, todos en alegría; porque el grupo sobreviviente no pierde su buen humor, su independencia ni el ojo que le tienen puesto a la chica -muy guapa- del grupo, la única mujer de la ciudad (luego descubriremos una segunda) ya que el resto son hombres. Saque ud. sus conclusiones.
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Persecuciones más y menos entre los protagonistas, están acompañadas de vistas urbanas del París de la época (esta película tan sólo por este documento arquitectónico/histórico ya es invaluable), de calles vacías o algunas muy llenas, con la vida totalmente congelada, pero que despiertan ocasionalmente –para sorpresa cómica del grupo fiestero- cuando descubren, por fin, al autor de este evento: un científico loco y antisocial que activa y desactiva un rayo invisible, proveniente de una máquina bastante inexplicable, y que paraliza al resto de la ciudad a su antojo.

Como Eve, en “Fuera de este mundo” (Out of this World, 1987), una clásica serie televisiva de los años ochenta, ¿a quién no le gustaría, en algunos días, juntar dos dedos índices y detener el mundo, aunque sea por un rato?. A mí, bastante.

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